El estrés crónico apaga la capacidad de aprender.
Un cerebro en estado de amenaza no adopta nada nuevo: lo resiste. Cerca del 40% de los colaboradores opera con estrés diario. No es falta de voluntad, es neurobiología: bajo cortisol sostenido, la corteza prefrontal —la que aprende, decide y se adapta— se desconecta.
Fuente: Gallup, State of the Global Workplace